
Miras al infinito y ¿qué ves? nada.
Miles de cosas materiales que no sirven de nada, que no van a hacer que él se fije en ti, que tus padres sean felices juntos, que vuelva aquel perrito con el que compartiste toda tu infancia, o que vuelva algún ser querido...
Reflexionas, y te das cuenta del mundo en el que vives, un mundo regido por el egoísmo.
Dime, ¿de que te sirve esa mansión a la orilla de la playa, si no puedes disfrutarla con nadie?
Hay cosas, que no se compran con 1 millón de euros colega.
Yo todavía sigo esperando a mi perrito.